Con engaños y promesas falsas: así recluta Rusia estudiantes

Con engaños y promesas falsas: así recluta Rusia estudiantes

El Ministerio de Defensa de Rusia recluta estudiantes directamente en las universidades para las llamadas tropas de drones. Se les promete un contrato de un año, un destino lo suficientemente alejado del frente en Ucrania como para ser considerado seguro, unos cinco millones de rublos (alrededor de 50.000 euros) y estudios gratuitos tras su paso por el Ejército.

Pero hay voces que advierten que se está engañando a estas personas y que los contratos al final son indefinidos. En el peor de los casos, los jóvenes pueden acabar siendo enviados al frente, con el riesgo de resultar heridos o morir.

Según información publicada en páginas web de universidades y testimonios de estudiantes en canales de Telegram, las instituciones universitarias organizan encuentros con representantes de oficinas de reclutamiento y centros de formación militar. En ellos se informa a los alumnos sobre las ventajas de unirse contractualmente con el Ministerio de Defensa.

De acuerdo con el portal en ruso Echo, hay al menos 70 centros educativos en 23 regiones de Rusia – incluida la península ucraniana de Crimea, anexionada por Moscú – que participan en estas campañas de reclutamiento. Casi la mitad se encuentran en San Petersburgo y Moscú, mientras que el resto está distribuido en distintas localidades del país.

Según relata a DW Yuri (nombre cambiado), empleado de una universidad en Moscú, los responsables de distintas instituciones fueron convocados a una reunión con el viceprimer ministro ruso, Dmitri Chernishenko, encargado de Educación y Ciencia. Allí se les habría ordenado que organizaran en sus respectivos centros la promoción del servicio en las tropas de drones.

“No existe un esquema uniforme de captación, cada universidad tiene el suyo”, explica Yuri. Según su testimonio, tanto representantes de oficinas de reclutamiento, veteranos de la “operación militar especial” como personal universitario mantienen charlas grupales con estudiantes.

La plataforma independiente T-invariant señala que la captación no se limita a las universidades técnicas que imparten contenidos militares. Desde enero de 2026, también están en la mira los estudiantes de otras carreras, especialmente aquellos con bajo rendimiento académico, que corren riesgo de perder su plaza en la universidad.

“Por lo que he observado, se ha fijado una cuota para cada universidad, de entre el 0,5 y el 2 por ciento del total de estudiantes”, asegura Yuri. Y añade que las autoridades universitarias podrían ser consideradas desleales si no cumplen con estos objetivos, lo que pondría en riesgo sus cargos.

En el material publicitario distribuido en los centros se dice que es posible firmar un contrato de un año y, posteriormente, regresar a la vida civil. Artiom Kliuga, abogado del Movimiento de Objeción al Servicio Militar, lo desmiente, y subraya que la idea de contratos de corta duración en las tropas de drones no se ajusta a la legislación vigente.

El jurista de esta organización, que apoya a quienes se niegan a realizar el servicio militar en Rusia y que ha sido catalogada como “agente extranjero”, explica que el documento que firman los estudiantes es, en la práctica, de duración indefinida: se mantiene vigente hasta que Vladímir Putin ponga fin a la movilización. Según Kliuga, esto queda respaldado por fallos judiciales en los que se subraya su carácter indefinido.

También el diputado de la Duma Andréi Kartapolov comentó en una entrevista con el portal ruso Daily Storm que los estudiantes firman un “contrato pleno”. Por ese motivo, la vinculación con las tropas de drones no es en realidad un programa específico para estudiantes, sino un contrato estándar, asegura Kliuga.

Por otro lado, la ley no garantiza que el servicio se realice exclusivamente en las tropas de drones. La asignación se define después de firmar. “Si no se cumplen los requisitos, no se cancela el contrato, el soldado es simplemente transferido a otra unidad o función por orden del comandante”, explica el jurista.

La organización Idite Lesom (“Váyanse al bosque”), que ayuda a desertores y opera desde Georgia, ha recibido reportes de promesas incumplidas. Estudiantes del Petrovsky College de San Petersburgo relatan que se les prometió trabajo técnico en instalaciones militares en la ciudad, pero luego fueron enviados como pilotos de drones al frente.

Algo similar le ocurrió a un soldado que habló con DW a comienzos de enero sin revelar su identidad. En la entrevista que dio a este medio, relató que, al firmar el contrato, le prometieron un destino en el Estado Mayor, lo cual inicialmente se cumplió. Sin embargo, tras varios meses, fue trasladado de manera inesperada a las tropas de ingenieros para tareas de desminado. A finales de enero se perdió el contacto con él. Posteriormente se supo que había muerto en la región de Járkiv.

Fuente: Deutsche Welle

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