China: ¿una «reorientación estratégica» hacia Alemania?

China: ¿una «reorientación estratégica» hacia Alemania?

En 1907, cuando el médico naval alemán Erich Paulun fundó la Escuela Alemana de Medicina para Chinos en Shanghái, no podía imaginar que, 120 años más tarde, su centro de enseñanza se convertiría en un referente de conocimiento y experiencia sobre Alemania en China.

Hoy, la Universidad Tongji figura entre las universidades de élite de China. Recibió su nombre del hospital universitario homónimo, cuyo origen se remonta a su fundador, Paulun. "Tongji" significa "Cruzar juntos el río".

La Universidad Tongji quiere averiguar ahora si Alemania y China siguen siendo capaces de alcanzar juntas una nueva orilla y, para ello, ha elaborado un informe anual sobre las relaciones bilaterales. "En el contexto de las actuales transformaciones y turbulencias internacionales, las relaciones chino-alemanas se enfrentan a crecientes incertidumbres y evidentes diferencias estructurales", escribe Wu Huiping, profesora y subdirectora del Centro de Estudios sobre Alemania de la Universidad Tongji.

Por este motivo, el informe lleva por título "Reorientación estratégica". Los investigadores chinos quieren averiguar qué está ocurriendo en Alemania y cómo reacciona China ante ello.

Yang Xiepu, profesora de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS), considera que la "fragmentación" y la "polarización" del panorama de partidos en Alemania constituyen un obstáculo para la gobernabilidad de la gran coalición formada por los partidos CDU y SPD.

"La influencia del centro tradicional ha disminuido, mientras que las fuerzas populistas de derechas y de extrema izquierda cobran importancia al mismo tiempo", indica. Como consecuencia, observa una debilidad económica persistente, una pérdida de competitividad industrial y una falta de confianza de los consumidores.

A primera vista, parecería lógico intensificar la cooperación económica con China, la segunda mayor economía del mundo. Sin embargo, según Yang, al Gobierno alemán no le está resultando posible concentrarse en el ámbito central de la economía en su política hacia China. En su lugar, busca "un nuevo equilibrio entre la seguridad, los valores y los intereses económicos".

Ya el anterior Gobierno de Berlín aprobó en 2023 una estrategia integral sobre China, elaborada de forma transversal entre los distintos ministerios. Esta se encuentra integrada en los objetivos y principios de la política común de la Unión Europea hacia China.

Según esta estrategia, China se define como "socio, competidor y rival sistémico". La estrategia señala vías e instrumentos mediante los cuales el Gobierno alemán puede cooperar con China "sin poner en peligro el modo de vida liberal y democrático de Alemania, nuestra soberanía, nuestra prosperidad, así como nuestra seguridad y nuestras alianzas con otros países", dijo la entonces ministra alemana de Exteriores Annalena Baerbock.

China, en cambio, se ve principalmente como "socio" dentro de este triple concepto y critica la falta de autonomía política de Berlín. La experta en Alemania Yang reconoce que la alianza transatlántica todavía es "una base importante de la estrategia alemana de política exterior y de seguridad". El factor estadounidense sigue siendo una variable externa importante que influye en las relaciones entre China y Alemania, así como entre China y Europa.

En el contexto de la rivalidad entre las grandes potencias, "Estados Unidos ejerce continuamente presión sobre sus aliados para endurecer las restricciones a China en los ámbitos de la tecnología, las cadenas de suministro y la seguridad".

Por primera vez, la palabra "seguridad" aparece en el informe anual como un capítulo independiente. El objetivo es proporcionar una evaluación china de la situación sobre la evolución futura, explica Wu, la editora del informe.

En la opinión pública alemana existe una crítica generalizada a China por apoyar a Rusia en su guerra de agresión contra Ucrania. Pekín subraya que no ha suministrado armas letales a ninguna de las partes en conflicto y señala que mantiene un estricto control de las exportaciones de los llamados bienes de doble uso, que pueden utilizarse tanto con fines civiles como militares.

"La postura alemana no solo pretende arrinconar a China mediante expectativas excesivas", explica a DW Zheng Chunrong, profesor y director del Centro de Estudios sobre Alemania de la Universidad Tongji, "sino también atribuir a China la culpa y trasladarle la responsabilidad de resolver el conflicto entre Rusia y Ucrania".

El creciente compromiso de Alemania en el Indopacífico también despierta escepticismo en China. En agosto de 2021, la fragata Bayern atravesó el mar de China Meridional para reafirmar el orden jurídico marítimo y la libertad de navegación. En 2024, la fragata Baden-Württemberg atravesó el estrecho de Taiwán, objeto de disputa. Pekín considera este estrecho aguas interiores que, de facto, separan China de la provincia de Taiwán, que, desde su perspectiva, se encuentra en rebeldía.

"Desde la perspectiva china, el creciente compromiso de Alemania en el Indopacífico no se debe exclusivamente a la importancia política y económica de la región", explica Zheng, "sino que representa también una adaptación a la estrategia estadounidense para el Indopacífico".

China subraya que sus relaciones con Alemania no están dirigidas contra terceros. Según el Gobierno chino, estas relaciones no dependen de terceros ni están controladas por ellos. "Ambos países no deberían desarrollar sus relaciones principalmente en el marco de una pugna de poder con Estados Unidos", recomienda Zheng, experto en Alemania.

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Fuente: Deutsche Welle

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