Cada gota cuenta: el desperdicio cotidiano

Cada gota cuenta: el desperdicio cotidiano

Por Fellito Suberví

Una llave que gotea puede pasar días sin que nadie le preste atención. Un tinaco se desborda y esperamos un rato antes de apagar la bomba. Lavamos el frente de la casa con la manguera abierta mientras conversamos o hacemos otra cosa. Son situaciones que vemos con frecuencia y que muchas veces dejamos pasar porque el agua está llegando.

Después, cuando falta, nos preocupa cada tanque que tenemos guardado. Ahí medimos cuánto queda y buscamos cómo hacerlo durar. Esa atención que ponemos durante la escasez también hace falta cuando tenemos agua.

En el artículo anterior hablábamos de la sequía y de la necesidad de entender cómo afecta el abastecimiento. Pero también tenemos que mirar nuestros hábitos. ¿Qué hacemos con el agua después de que llega a la casa? ¿La utilizamos para lo que necesitamos o dejamos que se vaya sin darle ningún uso?

Yo creo que hay pérdidas que hemos terminado aceptando como parte de la rutina. Decimos que una llave «apenas gotea» o que la cisterna «siempre se ha botado un poquito». Y así vamos dejando la reparación para después. Si sabemos que hay un problema, tenemos que atenderlo, aunque todavía no nos esté haciendo falta el agua.

Ahora bien, esto también nos corresponde a nosotros. Desde la CAASD tenemos la responsabilidad de atender las averías y reducir las pérdidas del sistema. Una tubería rota en la calle necesita respuesta y seguimiento. No podemos pedirle a una familia que repare una fuga en su vivienda y dejar sin atender la que está frente a su puerta.

Cuando una persona reporta una avería, nos está ayudando a identificar un problema. A nosotros nos toca atender ese reporte y trabajar en la solución. La colaboración tiene que servir para algo; la gente necesita sentir que avisar a la CAASD vale la pena, estoy consciente de ese compromiso y todos los días lo repaso con el equipo para no fallare a mi gente del Gran Santo Domingo.

Dentro de la casa también podemos revisar lo que ocurre. Si el inodoro pierde agua, hay que repararlo. Si estamos enjabonando los platos, podemos cerrar la llave. Si llenamos un recipiente, tenemos que estar pendientes para que no se desborde. No hace falta esperar a que llegue una factura o se interrumpa el servicio para prestar atención.

Hay algo que siempre explico: para llevar agua hasta una vivienda hacen falta personas, equipos, electricidad, tratamiento y una red de distribución. Cuando esa agua se pierde, también se pierde parte del esfuerzo que hicimos para llevarla. Un gran esfuerzo que conlleva muchos recursos económicos de todos los dominicanos.

Por eso, cuando decimos que cada gota cuenta, estamos hablando de cosas que podemos ver y corregir. Revisemos esa llave que lleva semanas goteando. No dejemos la llave abierta sin necesidad. Reportemos la avería que vemos en el camino, aunque pensemos que nos afecta de forma directa.

Nosotros en la CAASD tenemos que hacer nuestro trabajo. Y en cada casa podemos empezar por atender esas pérdidas que ya conocemos. Cuidar el agua también es dejar de acostumbrarnos a verla correr sin ningún propósito.

Fuente: CAASD

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