Queda corto decir que Bosnia y Herzegovina es un país complejo. Se trata de un Estado federal donde las competencias económicas, administrativas y políticas se dividen entre el Estado central y dos entidades autónomas. Por un lado, la Federación de Bosnia y Herzegovina (FBiH) y la República Srpska (RS) por otro; además de un distrito autónomo, Brčko.
Ambas entidades se subdividen a su vez en varios cantones y municipios. Mientras que en la Federación de Bosnia y Herzegovina viven principalmente bosníacos y croatas, la República Srpska está habitada en su mayorá por serbios.
El bosnio, el serbio y el croata son lenguas oficiales con el mismo estatus.
El Estado lo dirige una Presidencia tripartita, integrada por un representante de cada uno de los tres pueblos constituyentes. Con ese mismo criterio se distribuyen los poderes de la cámara alta del Parlamento y otros numerosos cargos gubernamentales.
Tanto en la política como en la vida social, existe una fuerte insistencia en mantener un estricto equilibrio entre estos tres grupos, lo que con frecuencia conduce al predominio de intereses étnicos y al bloqueo de los procesos de toma de decisiones.
Esta compleja estructura del país es compleja y a menudo disfuncional. Surgió en 1995 con los Acuerdos de Paz de Dayton, y forma parte de su Constitución. El objetivo era poner fin a la guerra de Bosnia y fue uno de los conflictos que condujo a la desintegración de Yugoslavia.
Este sistema de gobierno garantiza un equilibrio de poder entre los tres grupos étnicos enfrentados en el conflicto que se prolongó entre 1992 y 1995. En un primer momento, bosníacos y croatas lucharon unos contra otros; posteriormente se aliaron contra el ejército de la República Srpska. Mientras que los países vecinos, Serbia y Croacia, también lucharon en los combates.
Amplias zonas del país quedaron devastadas y se cometieron numerosos crímenes de guerra, entre ellos el asedio de casi cuatro años de la capital, Sarajevo, así como el genocidio de Srebrenica perpetrado por soldados del ejército de la República Srpska. En total, el conflicto causó alrededor de 100.000 muertos y el desplazamiento de más de 2 millones de personas.
La guerra culminó por una gran presión impuesta por la comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos, y la firma del acuerdo de paz en la base militar estadounidense de Dayton.
Aunque Bosnia y Herzegovina es reconocida internacionalmente, en la práctica no es completamente un país soberano. Esto se refleja sobre todo en la figura del Alto Representante para Bosnia y Herzegovina, quien desde 1995 supervisa la aplicación de los aspectos civiles del Acuerdo de Dayton en virtud de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
El Alto Representante dispone de amplios poderes. Puede destituir a funcionarios elegidos democráticamente, promulgar leyes, crear nuevas instituciones e incluso revocar decisiones de organismos democráticos. Estas atribuciones se conocen habitualmente como los Poderes de Bonn, ya que fueron aprobadas durante una reunión del Consejo para la Implementación de la Paz celebrada en Bonn, Alemania, en diciembre de 1997. Entre 2002 y 2011, el Alto Representante también ejerció como Representante Especial de la Unión Europea para Bosnia y Herzegovina.
Hoy existe un intenso debate sobre si esta institución sigue siendo apropiada. Sus defensores sostienen que continúa siendo un garante indispensable de la unidad y funcionalidad del país.
Sin embargo, las críticas más fuertes contra la figura del Alto Representante proceden de la República Srpska. Uno de los críticos más influyentes es , quien fue durante muchos años primer ministro y presidente la República Srpska. Dodik considera que el Alto Representante el respaldo internacional a una Bosnia y Herzegovina unificada constituyen un obstáculo para las aspiraciones separatistas la República Srpska.
Milorad Dodik cuenta con un importante apoyo desde Belgrado y Moscú, y cada vez más por la administración Trump. Dodik contempla diversos escenarios de separación del Estado bosnio. Según él y gran parte de la élite política de la República Srpska, Bosnia y Herzegovina es un Estado excesivamente centralizado y unitario, lo que socavaría la autonomía y la soberanía del pueblo serbio.
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Similarmente, aunque la secesión no forma parte de la agenda croata, sus políticos buscan una mayor autonomía frente al Gobierno central de Sarajevo. Aspiran a la creación de una tercera entidad de mayoría croata. Para ello cuentan con un aliado importante, Croacia que además de vecino es miembro de la Unión Europea.
Todos los actores políticos apoyan un acercamiento con la Unión Europea para salir del actual estancamiento económico y político en Bosnia y Herzegovina. La llamada "perspectiva europea” en Bosnia y Herzegovina, contempla su adhesión a la UE que fue solicitada formalmente en 2016.
Desde el 2024 el Consejo Europeo dio luz verde a las negociaciones para su adhesión , pero aún depende de que Bosnia y Herzegovina apliquen numerosas reformas para mejorar su Estado de derecho, la lucha contra la corrupción, la persecución de la delincuencia organizada y la mejora del funcionamiento de las instituciones estatales.
Desde 2007 la Unión Europea apoya económicamente a Bosnia y Herzegovina a través de los instrumentos de preadhesión. Además, el país goza del Plan Económico y de Inversiones de la Comisión Europea para los Balcanes Occidentales. Sin embargo, debido a los persistentes esfuerzos separatistas de los serbios, parte de los fondos destinados a infraestructuras en la República Srpska han sido suspendidos.
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Fuente: Deutsche Welle

