Las dudas sobre las reservas de uranio enriquecido al 60 % de Irán y la disminución de la supervisión de las instalaciones nucleares iraníes por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aumentan la incertidumbre sobre el programa nuclear de Irán, aunque todavía quedan restos de diplomacia con aquel país.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha declarado a Fox News que Teherán está dispuesto a diluir sus reservas de uranio enriquecido y someter su programa a inspecciones internacionales si se alcanza un acuerdo integral conforme al derecho internacional y al Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP).
Pero Moshen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, ha dicho que las acciones de Estados Unidos e Israel han creado las condiciones para que Irán se retirara del TNP, aunque aseguró que aún no se había tomado ninguna decisión, según Press TV.
El 19 de septiembre de 2026, el periódico británico The Daily Telegraph, basándose en imágenes satelitales, informó que Irán estaba construyendo activamente nuevas instalaciones y reconstruyendo las dañadas. Entre ellas figuran "Taleghan 2" en el complejo Parchin, al sureste de Teherán, y un complejo excavado bajo lo que se conoce como la Montaña del Pico, cerca de la instalación nuclear iraní en Natanz.
Ambos lugares fueron atacados durante la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán. Su reconstrucción ha alimentado especulaciones sobre un posible traslado de equipos y uranio enriquecido a zonas más profundas.
Washington mantiene una postura firme. "Nunca permitiré que Irán tenga un arma nuclear", dijo el presidente estadounidense, Donald Trump, ante la Asamblea General de la ONU el 22 de septiembre.
Poder acceder a instalaciones militares y llevar a cabo mayores inspecciones por parte del OIEA han sido asuntos polémicos durante años. El acuerdo nuclear de 2015, conocido como Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), impuso restricciones a Irán a cambio de levantar sanciones, con el objetivo de impedir que desarrollara armas nucleares. Las disposiciones sobre inspecciones militares generaron críticas en Washington, lo que contribuyó a la retirada estadounidense en 2018 del pacto, durante el primer mandato de Trump.
John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, comenta a DW que los esfuerzos diplomáticos y anteriores acuerdos son solo una "tapadera de una estrategia inalterable seguida por Teherán". Según Bolton, el programa armamentístico iraní "nunca" se detuvo y "el OIEA nunca tuvo acceso a las bases militares de Irán, donde tienen lugar componentes críticos relacionados con la fabricación de armas".
Bolton sostiene que Irán lleva más de tres décadas incumpliendo el TNP, por lo que una retirada formal tendría escasas consecuencias prácticas. "La única vía a largo plazo para lograr la paz y la seguridad en Oriente Medio", afirma, "es el derrocamiento del régimen de Teherán".
Tras la guerra y los cambios en la cúpula iraní después de la muerte del antiguo líder supremo, Alí Jamenei, han surgido nuevos interrogantes. El 9 de septiembre, la Junta de Gobernadores del OIEA remitió el caso de Irán al Consejo de Seguridad de la ONU por presuntos incumplimientos de sus obligaciones de no proliferación.
Damon Golriz, analista político y profesor de la Universidad de Ciencias Aplicadas de La Haya, sostiene que, al contrario de la visión de Trump, que asegura haber desmantelado las capacidades nucleares iraníes, un Irán dotado de armas nucleares podría convertirse en "el mayor legado de política exterior de la presidencia de Donald Trump".
"En febrero de 2026, Teherán afrontó una guerra existencial", prosigue Golriz. "La campaña sepultó instalaciones nucleares, eliminó a destacados científicos vinculados al programa armamentístico y golpeó varios niveles de la cúpula militar y de seguridad". Para Golriz, la muerte de Jamenei a manos israelíes plantea ahora la cuestión sobre si ha quedado obsoleto el principal freno a una bomba nuclear iraní: el ayatolá. La ofensiva contra la dirigencia iraní trastocó la concepción de seguridad nacional del país, "reforzando así las demandas de reevaluar su doctrina nuclear".
La fatua que prohíbe producir y almacenar armas nucleares ha sido durante años un pilar del argumento iraní de que su programa tiene fines pacíficos. Jamenei la reafirmó en 2019. Sin embargo, el silencio de Mojtaba Jamenei sobre esa prohibición desde que asumió como nuevo líder supremo ha suscitado dudas sobre su vigencia.
Tim Bosch, director ejecutivo de Birdwatcher Group y ex alto funcionario del servicio neerlandés de inteligencia AIVD, subraya que no existen pruebas concluyentes de un cambio formal de doctrina. "Sin embargo, quienes se oponen en Teherán a adquirir armas nucleares son ahora mucho más débiles y, dado el silencio de Mojtaba Jamenei a la hora de reiterar la fatua de su padre, esta observación tiene un peso significativo", dice a DW.
En diciembre de 2024, el OIEA indicó que Irán era el único país sin armas nucleares que poseía uranio enriquecido al 60 %, y advirtió que Teherán estaba acelerando "drásticamente" el enriquecimiento. Para producir armas nucleares se requiere una pureza del 90 %.
Sin acceso del OIEA a las inspecciones, actualmente resulta imposible determinar cuánto ha avanzado Irán. "Si el organismo de vigilancia nuclear mundial no puede observar el uranio enriquecido, ninguna agencia de inteligencia puede afirmar honestamente que sabe si Irán ha tomado la decisión definitiva de fabricar una bomba", señala Bosch.
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Fuente: Deutsche Welle

