Autócratas eternos en África: vías para seguir en el poder

Autócratas eternos en África: vías para seguir en el poder


El presidente de Camerún, Paul Biya, ha estado al frente del país desde 1982. En 2025, inició su octavo mandato, que finalizaría el 6 de noviembre de 2032, pocos meses antes de cumplir 100 años.

En sus 44 años en el cargo, Biya ha forjado una sólida red de seguidores leales que garantiza el buen funcionamiento del gobierno, incluso durante su prolongada ausencia. Desde Ginebra, Suiza, ha seguido emitiendo decretos e implementando decisiones de personal. A mediados de junio de 2026, su portavoz desmintió rumores y dijo que el presidente gozaba de buena salud.

"Existe continuidad, lo que también significa que hay poco impulso para que se produzca una reforma dentro del gobierno", comenta a DW Beverly Ochieng, analista sénior de la consultora Global Risk.

Se rumorea que varios de sus seguidores aspiran a sucederle. "Si todos están preparados para suceder a Biya, también significa que las élites podrían desafiarse entre sí", subraya Ochieng. Según él, esta situación podría incluso provocar graves disturbios, que podrían culminar en un golpe militar.

El analista Levi Mboushou también expresó recientemente su preocupación por un posible golpe de Estado en el podcast Africalink de DW: "Todos sentimos miedo e incertidumbre, pero nadie se atreve a mirar, porque todos tenemos que lidiar con este régimen represivo. La gente ve algo, pero no dice nada. Esa es la situación actual en Camerún".

Yoweri Museveni, a sus 81 años, es presidente de Uganda desde 1986 y, al igual que Biya, inició hace poco un nuevo mandato. Su sucesión sigue siendo incierta, a pesar de que su hijo, Muhoozi Kainerugaba, como jefe de las Fuerzas Armadas, acapara una considerable atención.

Beverly Ochieng considera que la dinámica en Uganda es compleja, sobre todo porque las élites militares y el partido gobernante NRM exhiben sus propias dinámicas de poder. "Muhoozi se ha convertido en la figura más visible, sobre todo, porque tiene una fuerte personalidad y cuenta con el apoyo tácito de su padre, pero su ascenso no se debe al apoyo del NRM ni de la cúpula militar".

A principios de julio, Muhoozi ordenó el cierre de varios medios de comunicación. Una fuente de una fundación internacional, que prefirió permanecer en el anonimato, dijo a DW en aquel momento: "Estamos presenciando una transferencia de poder al hijo del presidente".

Una situación similar se observa desde hace varios años en Guinea Ecuatorial, donde Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, quien gobierna desde 1979, aparentemente cede el poder a su hijo poco a poco. "Teodorín", como se le conoce, es el vicepresidente desde 2016 y ahora también controla las Fuerzas Armadas. En junio, anunció la dimisión de todo el gobierno. Los observadores interpretan esta medida como una señal de que se está convirtiendo gradualmente en la figura principal del gobierno.

Este año, la Constitución de Zimbabue fue enmendada, por lo que el presidente, Emmerson Mnangagwa, no corre el riesgo de ser destituido por votación.

En junio de 2026, ambas cámaras del Parlamento aprobaron la enmienda y aumentaron los mandatos tanto del Parlamento como del presidente de cinco a siete años. Además hay otro cambio decisivo, al presidente lo elige el Parlamento y no el pueblo. El partido gobernante indiscutible de Mnangagwa es el ZANU-PF, que cuenta con una cómoda mayoría. El presidente Mnangagwa promulgó la nueva Constitución en julio, sin embargo, la oposición y algunos expertos legales argumentan que aún debería celebrarse un referéndum.

"No nos sorprende", comentó en aquel momento en el podcast Africalink de DW Chiedza Mlingwa, vocera adjunta del Foro de Defensores de la Constitución. Observamos este patrón desde la independencia en 1980. ZANU-PF trabaja para mantenerse en el poder. El partido no cree en ceder el poder.

Beverly Ochieng señala que, en los últimos años, también se han implementado enmiendas constitucionales en Togo y Costa de Marfil para conservar el poder. Y en Senegal se está debatiendo una enmienda constitucional en la disputa entre los antiguos aliados en la cúpula del Estado, el presidente Bassirou Diomaye Faye y el presidente del Parlamento, Ousmane Sonko.

"Aunque existan marcos legales, si estos no están diseñados para garantizar la participación ciudadana, el debate público, el compromiso cívico o la supervisión por parte de otras instituciones, entonces la cúpula del Estado puede tomar decisiones unilaterales", argumenta Ochieng.

El hecho de que se desmantelen las instituciones para que ciertos individuos puedan mantenerse en el poder no es un problema africano, sino global.

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Fuente: Deutsche Welle

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