Poco antes del inicio del invierno boreal, y de la temporada de calefacción, el Ejército de Rusia ataca de nuevo la infraestructura energética de Ucrania. El experto en energía Hennadi Riabtsev explicó a la agencia de noticias ucraniana UNIAN que aún es demasiado pronto para evaluar las consecuencias de los recientes ataques contra las instalaciones enérgeticas de Kiev: "Existen daños, pero es imposible determinar su gravedad. No obstante, el hecho de que actualmente haya suministro eléctrico —aunque con interrupciones— sugiere que las instalaciones energéticas no han sufrido daños de gran envergadura".
En Kiev, las centrales térmicas —que suministran calefacción a gran parte de la ciudad— ya sufrieron daños considerables el invierno pasado. Los daños de las centrales 5 y 6 son de tal magnitud que su reparación es económicamente inviable.
Según Petro Panteleiev, vicepresidente de la administración municipal de Kiev, se han reparado ciertas instalaciones en una planta energética privada y están en marcha la construcción de cinco nuevas centrales eléctricas. En la capital de Ucrania existen además unas 150 salas de calderas de tamaño mediano, que abastecen de calefacción a casi la mitad de la ciudad. Al mismo tiempo, las autoridades se preparan para los peores escenarios posibles, como la evacuación y reubicación de personas con movilidad reducida.
El comienzo del uso de la calefacción depende de las condiciones metereológicas y las administraciones locales. En Járkiv, una gran metrópolis situada a 30 kilómetros de la frontera con Rusia, se está desarrollando desde hace años un sistema descentralizado de suministro de calor, basado en centrales térmicas modulares. Ihor Terejov advirtió en el portal RBC-Ucrania que, a pesar de todos los preparativos, este invierno podría ser más duro que el anterior. "Es difícil prever todas las consecuencias de posibles ataques. No obstante, nuestros servicios municipales trabajarán las 24 horas del día para reparar los daños", aseguró en la televisión ucraniana.
La ciudad de Kramatorsk, situada a solo ocho kilómetros de la línea del frente, también se prepara para el invierno. "A diario se producen daños. Sin embargo, la central térmica —la principal fuente de calor de la ciudad— está prácticamente lista para la temporada de calefacción. Los elementos clave de la instalación están protegidos por gaviones y redes", informa Roman Polischuk, director de la empresa privada de servicios energéticos Kramatorskteploenergo.
Pero Polischuk denuncia una financiación insuficiente: "Para el inicio de la temporada de calefacción, debíamos recibir del Gobierno casi un millón de euros para reparaciones y medidas de protección, y los fondos se destinaron a otros asuntos. Al final, no recibimos nada. Solo hemos podido prepararnos para el invierno gracias a la ayuda de Unicef, que nos ha facilitado tuberías, productos químicos y otros equipos necesarios", afirmó.
En la ciudad de Jersón, la situación es especialmente crítica debido a los ataques constantes. "Este invierno, la central térmica no podrá funcionar como de costumbre", escribió en Telegram Oleksandr Prokudin, jefe de la administración regional.
Por ello, las autoridades instan a los habitantes a trasladarse a regiones más seguras. No obstante, la ciudad sigue adelante con proyectos para garantizar el suministro de calefacción y lamentan la falta de financiación. A esto se suma que "muchas empresas constructoras no se atreven a venir a la zona de combate, porque no quieren exponer su maquinaria a riesgos. También hay escasez de personal en las empresas, que operan con una plantilla entre el 40 y el 60 por ciento de su capacidad", subrayó en entrevista con DW.
Según el gobierno ucraniano, ya se han destinado casi 1.400 millones de euros a los preparativos para el próximo invierno boreal. De esta cifra, cerca de 880 millones de euros están reservados para la protección de infraestructuras críticas.
Mikola Kolomichenko, experto en energía y exmiembro de la junta directiva de la Agencia Estatal para la Eficiencia Energética, señaló, entrevistado por este medio, que "los rusos podrían atacar varios puntos de distribución para interrumpir el suministro centralizado. De hecho, ya están atacando los depósitos de gas". Y aconseja a los hogares que, en la medida de lo posible, busquen sus propias fuentes de energía.
Por su parte, Oleksandr Jartchenko, del Centro de Investigación Energética de Kiev, considera que los preparativos para el invierno avanzan mejor que el año pasado, y se muestra optimista sobre el suministro de gas. "La red de gasoductos de Ucrania es ahora dos, o incluso tres veces más extensa. Si un nodo resulta dañado en algún punto, puede repararse en cuestión de horas. Las reservas de gas también invitan al optimismo; por tanto, no preveo problemas en el suministro de gas".
Aunque en su opinión, la mayoría de las ciudades corren el riesgo de sufrir ataques contra sus centrales térmicas e instalaciones de calefacción.
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Fuente: Deutsche Welle

