Ataques de hutíes como posible estrategia aliada con Irán

Ataques de hutíes como posible estrategia aliada con Irán

A cuatro semanas del inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, Israel informó el 27 de marzo de ataques de las milicias hutíes de Yemen, respaldadas por Teherán.

Según sus propias informaciones, las milicias radicales islámicas de los hutíes dispararon misiles balísticos contra objetivos militares en el sur de Israel, y anunciaron más ataques. El Ejército de Israel confirmó el lanzamiento de un misil balístico desde Yemen, y señaló que desplegó la defensa aérea y que el proyectil fue interceptado.

Esto significa que un actor que había dudado durante mucho tiempo finalmente entró en la guerra. Hasta hace poco, la moderación parecía ser la estrategia de los hutíes. Varios medios informaron que no se trataba de falta de determinación, sino más bien de una cuestión de oportunidad. Esa oportunidad parece haber llegado.

“Creo que la situación es un tanto inesperada”, dice a DW Luca Nevola, analista para Yemen y la región del Golfo en el observatorio ACLED (Armed Conflict Location & Event Data), con sede en Wisconsin, Estados Unidos. Pero no ve que exista un claro detonante para la medida actual: “No se puede reconocer un punto de inflexión inmediato”, dice Nevola. Más bien se trata de una decisión estratégica: “Parecería que consideraron que el momento era propicio para la intervención”, añade.

Los indicios de una mayor actividad en el mar Rojo sugieren que esta medida también podría interpretarse como una estrategia de presión en las negociaciones en curso. “Este enfoque podría servir para demostrar la propia influencia en dichas negociaciones”.

De hecho, algunos observadores hablan de una ampliación del conflicto. Con los hutíes se abre un nuevo frente, junto a Irán, Israel y las milicias radicales islámicas de Hezbolá y Hamás, ya involucradas en el Líbano y la Franja de Gaza.

Al mismo tiempo, la intervención de los hutíes subraya la lógica del llamado “eje de la resistencia”, en el que Irán interpone estratégicamente la acción de grupos aliados sin tener que hacer escalar él mismo el conflicto.

Sin embargo, en el plano militar el impacto sigue siendo limitado por el momento. “Considero que los ataques actuales de los hutíes son más bien una advertencia simbólica, una especie de disparo de advertencia, en cierto modo”, opina Nevola.

Este patrón ya pudo observarse en 2023: acciones limitadas a modo de señal en lugar de una escalada inmediata. “Involucrarse en la guerra no significa necesariamente una escalada inmediata”, continuó Nevola. Los hutíes actúan siguiendo líneas rojas claramente definidas, por ejemplo, cuando otros Estados atacan activamente o el conflicto se expande a nuevas zonas.

Paralelamente, la milicia está enviando señales políticas de forma deliberada: “Se hizo hincapié en que ningún país musulmán será atacado”, dijo el analista. Esta acción también tiene múltiples vertientes desde una perspectiva diplomática. Los hutíes presentan la intervención como parte de una estrategia política más amplia: concretamente, como apoyo a sus socios regionales y como contramedida contra Israel y Estados Unidos.

“Esa narrativa también sirve para asegurar la aprobación política”, según Nevola, ya que no está claro cuán sólido es el apoyo a una guerra integral dentro de la propia esfera de influencia. Los observadores señalan también que los dirigentes de Saná quieren consolidar visiblemente su papel dentro de la alianza con Irán.

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Las consecuencias para la economía son significativas. Los precios del petróleo han aumentado drásticamente desde que se intensificó el conflicto, ya que el paso por el estrecho de Ormuz, una ruta energética clave, se ha visto interrumpido. Si esa situación se extiende al mar Rojo y al estrecho de Bab el-Mandeb, existe el riesgo de que se produzcan perturbaciones masivas en los flujos comerciales mundiales, con consecuencias notables para los precios de la energía, las cadenas de suministro y la inflación.

Los hutíes tienen experiencia en esto. Durante la guerra de Gaza, atacaron repetidamente a barcos mercantes y obligaron a las compañías navieras a tomar el desvío alrededor del Cabo de Buena Esperanza, a un costo considerable. Se considera que el escenario de escalada más probable es que se repitan estos ataques.

Sigue siendo difícil verificar cuán fuerte es realmente la milicia hutí. Controla gran parte del norte de Yemen, tiene tecnología de misiles y drones y se la considera resistente a pesar de años de ataques aéreos.

Al mismo tiempo, los hutíes están debilitados por la presión militar, los problemas económicos y las tensiones internas. Hace unos días, Nevola ya había señalado en entrevista con DW que “lo que tienen que perder es mayor que lo que pueden ganar”.

Esto sugiere que sus ataques actuales son calculados. No se trata de una escalada a ciegas, sino de una señal mesurada, militarmente limitada y con gran carga política. O, en la lógica de las últimas semanas: no el comienzo de una nueva dinámica, sino su próxima etapa.

Fuente: Deutsche Welle

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