Ataque en Berlín: ¿cómo se desradicaliza a islamistas?

Ataque en Berlín: ¿cómo se desradicaliza a islamistas?


"Los adolescentes mayores eran un ejemplo a seguir. Ellos me explicaron que en Occidente se está librando una guerra contra el islam, y que no podía quedarme de brazos cruzados". Con este testimonio se presenta en su página web el Programa de Desvinculación del Islamismo (API, por sus siglas en alemán) del estado de Renania del Norte-Westfalia, en el oeste de Alemania. Desde 2014, esta iniciativa acompaña a personas que desean abandonar entornos islamistas, incluidos individuos considerados potencialmente peligrosos.

Stefanie Adler (nombre modificado), consejera de desradicalización y trabajadora social del programa, explica a DW que el perfil de los participantes ha cambiado. "En los últimos dos años, hemos observado que estas personas son significativamente más jóvenes. Antes, la gente viajaba a Siria y era bastante evidente que allí se unirían a Estado Islámico y se radicalizarían, en la vida real". Hoy, añade, la radicalización suele producirse en internet: "Las redes sociales actúan como un amplificador de la radicalización, y lo hacen con mucha más rapidez".

El debate sobre estos programas se intensificó tras el atentado mortal del sábado (25.07.2026) durante la marcha del Orgullo LGTBIQ+ (Christopher Street Day) de Berlín. El presunto autor, el islamista Abdul B., de 21 años, abatido por la Policía tras el ataque, había participado previamente en dos reuniones de evaluación para ingresar en un programa de desradicalización en Berlín.

Según Thomas Mücke, director de la Red para la Prevención de la Violencia, los responsables del programa no detectaron en Abdul B. una verdadera intención de abandonar el islamismo y probablemente no lo habrían aceptado.

Stefanie Adler reconoce que también existen casos similares en el API. "En esos casos, debemos concluir que el apoyo para la desvinculación no es posible, ya que no observamos ninguna intención de distanciarse", explica. Cuando sí existe esa voluntad, las personas pueden acceder al programa por iniciativa propia o ser derivadas desde centros penitenciarios, o por la Policía o los servicios de justicia juvenil.

La psicóloga y consejera de desradicalización Viola Geiger (nombre modificado) describe el proceso: "Analizamos a la persona en detalle, recopilamos información y luego comenzamos el proceso de apoyo, inicialmente semanal y, hacia el final, a veces cada pocos meses. Sin duda, es un proceso de larga duración".

El acompañamiento concluye cuando la persona renuncia de forma creíble a la violencia y es capaz de afrontar las crisis de manera autónoma. Algunos procesos pueden prolongarse durante años. "¿Qué sería de ellos si estos programas no existieran? Muchos de los que finalmente salen de prisión tras una condena necesitan estos programas para reintegrarse en la sociedad", dice Adler. Y agrega: "A menudo se olvida que quienes logran abandonar el extremismo operan discretamente y ya no aparecen en público porque simplemente quieren vivir sus vidas".

Unas 40 organizaciones dedicadas a la prevención y desradicalización del extremismo religioso integran la red BAG RelEx. Su directora ejecutiva, Jamuna Oehlmann, asegura que el atentado de Berlín fue impactante, pero no inesperado.

"También hay un número creciente de mujeres jóvenes que se radicalizan. No obstante, son principalmente los hombres jóvenes quienes se radicalizan en Alemania, cometen actos de violencia y dan rienda suelta a sus fantasías violentas", asegura.

Según Oehlmann, la radicalización responde a múltiples factores, entre ellos, crisis personales, desempleo, discriminación o exclusión social. "Por otro lado, existen actores islamistas que saben cómo explotar estas crisis vitales, transmitiendo a los jóvenes sentimientos de ser escuchados, de pertenecer: 'Nosotros te escuchamos; con nosotros, perteneces a una comunidad; con nosotros, puedes ser alguien'". Y, además, clasifican la compleja situación global en términos extremos de "bien y mal", con explicaciones facilistas.

Las organizaciones advierten, además, de que los recortes presupuestarios anunciados por el Gobierno alemán podrían debilitar su labor. La ministra federal de Educación, Karin Prien, planea reestructurar el programa de financiación Democracia Viva, lo que afectaría a numerosos proyectos.

Oehlmann critica la medida: "Estos proyectos ahora están ocupados con la captación de fondos, es decir, con la obtención de nueva financiación, en lugar de concentrarse en su trabajo real de prevención del islamismo. Necesitamos fiabilidad y una perspectiva a largo plazo", recalca.

Fuente: Deutsche Welle

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