A las 18 horas del domingo (6.09.2026), llegaron los resultados a boca de urna de las decisivas elecciones regionales en Sajonia-Anhalt. El partido AfD se situaba claramente por encima del 40 por ciento. No se podía decir de otra manera: el resultado era, sobre todo para la formación democristiana CDU, el partido del canciller alemán, Friedrich Merz, una pesadilla.
Alice Weidel, colíder de AfD a nivel nacional, dijo entonces a los reporteros que el resultado era un claro mandato para que su partido gobierne. Y les aseguró que, después de lo ocurrido, Friedrich Merz iba a ser sustituido antes de Navidad.
Ya antes de las 18 horas, momento en que en Alemania se hacen públicos los sondeos a pie de urna, quedaba claro que AfD era la fuerza determinante en estas elecciones.
En este Land del este de Alemania, el partido está considerado por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución como de extrema derecha. Su fiesta electoral se celebró en el Teatro Antiguo de Magdeburgo, muy cerca del centro de prensa. Perros de rastreo colaboraban en el registro de periodistas y visitantes antes de acceder al edificio. Los bolsos se controlaron dos veces seguidas.
"Más que unas elecciones al Parlamento regional, esto parece una cumbre del G7", dijo Matthew Moore, reportero de DW, que informaba in situ. 1.800 agentes de Policía adicionales fueron enviados desde otros Länder a Sajonia-Anhalt para garantizar el orden durante el fin de semana.
¿Y qué pasó con los democristianos de CDU, partido que ha gobernado Sajonia-Anhalt durante 24 años? El castigo difícilmente podía ser mayor. El hecho de que el actual primer ministro, Sven Schulze, no dimitiera inmediatamente podría describirse como un acto de valentía. Con el rostro petrificado, Schulze comentó: "Esto es democracia y hoy la gente ha acudido a votar".
A comienzos de 2026, Schulze sustituyó a Reiner Haseloff, veterano jefe del Gobierno del partido CDU, muy respetado en Sajonia-Anhalt, que no quería volver a presentarse como candidato. No hay sido tiempo suficiente para plantarle cara a AfD.
Los democristianos celebraron su conato de fiesta electoral en el hotel de cuatro estrellas Maritim. En el salón de baile, solo los seguidores más curtidos de CDU querían vivir de cerca el desastre.
En comparación con las últimas elecciones al Parlamento regional, los votos se redujeron a la mitad. El partido perdía así su posición como fuerza más fuerte en Sajonia-Anhalt, que había mantenido durante más de veinte años. "Esto es un poco como en la sala de espera del dentista", dijo a DW con una sonrisa amarga una simpatizante. "Sabes que va a doler, pero no puedes salir corriendo".
Las primeras proyecciones también mostraron rápidamente que, por grande que fuera la victoria electoral de AfD, el partido difícilmente podría gobernar con mayoría absoluta.
Y, hasta el momento, todos los demás partidos descartaban querer elegir a Ulrich Siegmund, el victorioso candidato de AfD en Sajonia-Anhalt, como primer ministro de una posible coalición. Todo dependería de la postura de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), que seguramente estará representada, aunque por muy poco, en el Parlamento regional.
Mientras tanto, la candidata principal de La Izquierda de Sajonia-Anhalt, Eva von Angern, habló de un "día negro" para la región, no solo por el resultado de su propio partido, sino por "las consecuencias que puede tener para Sajonia-Anhalt y las personas de Sajonia-Anhalt". Probablemente se refería a una política dura contra los refugiados, pues AfD ha subrayado siempre durante la campaña electoral que, "desde el primer día", los solicitantes de asilo rechazados serían deportados a gran escala.
Durante mucho tiempo, se estuvo pronosticando un resultado mucho peor a los socialdemócratas de SPD, partido que gobierna el país como socio de coalición de Friedrich Merz.
Finalmente, la formación estará con toda seguridad representada en el Parlamento regional, por lo que, en el lejano Berlín, el secretario general Tim Klüssendorf todavía no quería abandonar la esperanza de que una coalición de todos los partidos establecidos pueda llegar a formarse pasando por encima de AfD: "Si existe una mayoría así, entonces también debería formarse conjuntamente con todos los que estén representados en este Parlamento regional", señaló.
Los Verdes vivieron la noche electoral entre la euforia y el estado de shock. En realidad, el partido ecologista debería haberse alegrado por un resultado que no se esperaba. Durante mucho tiempo se les pronosticó que podrían fracasar en el umbral del cinco por ciento necesario para estar representados en el Parlamento. Pero con estos resultados, tuvieron la certeza de estar dentro.
La reportera de DW Giula Saudelli observó en la fiesta electoral de los Verdes que algunos empleados lloraban cuando aparecían en las pantallas las barras de las proyecciones: lágrimas de alivio por ellos mismos, lágrimas de shock por el resultado de AfD.
Así le ocurrió también al líder del partido Felix Banaszak, que pasó por el centro de prensa alrededor de las 19 horas. Comentó a DW que, aunque muchos ya habían dado por perdidos a los Verdes, "uno no puede simplemente saltar de alegría cuando ahora, durante el resto de la tarde, no está claro si los extremistas de derecha pueden gobernar este estado".
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Fuente: Deutsche Welle

