En las carreteras de la región de Zaporiyia, en el sur de Ucrania, se extienden redes de defensa antidrones. Las alarmas de los detectores de drones suenan constantemente. Drones hostiles rusos o drones ucranianos aparecen en el cielo con frecuencia. Helicópteros sobrevuelan atacando posiciones rusas. Hay fuerzas móviles ucranianas de diversas formaciones a lo largo de las carreteras.
En la zona se registran al menos 800 ataques enemigos diarios, asegura a DW Ivan Fedorov, jefe de la administración regional de Zaporiyia. Fedorov monitorea la situación militar en la región en tiempo real a través de un iPad especial proporcionado por el Ministerio de Defensa. Observa los movimientos de tropas en tierra, los ataques aéreos y sus resultados, así como el número de objetivos destruidos y fallidos. Esta información no se hace pública. “Mira, están cayendo una, dos, tres bombas planeadoras”, dice a DW, mostrándole brevemente el mapa del espacio aéreo.
En la región de Zaporiyia es donde más bombas planeadoras utiliza Rusia. Podrían ser eficazmente interceptadas por sistemas de defensa aérea extranjeros, sobre todo por misiles Patriot, o desde aeronaves. Pero Ucrania carece de los recursos necesarios para lograr la superioridad aérea total sobre las zonas del frente.
“Lo único que podemos hacer es repeler a los rusos y liberar nuestro territorio”, afirma Ivan Fedorov, haciendo hincapié en que “Ucrania necesita más drones, más recursos y una acción más rápida por parte de sus aliados”. Mientras, Rusia considera a toda la región de Zaporiyia como su territorio. En septiembre de 2022, anunció la anexión de esta y otras tres regiones ucranianas -Donetsk, Luhansk y Jersón-, algo que no es reconocido por la comunidad internacional.
El Ministerio de Defensa de Ucrania ha declarado prioritario el desarrollo de una “cúpula antidrones”, un sistema de defensa aérea multietapa. Según el ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, esta “cúpula” está diseñada para neutralizar la amenaza mientras el dron aún está en vuelo. Ucrania ya ha logrado éxitos en la defensa aérea a pequeña escala, donde los drones interceptores desempeñan un papel fundamental. Gracias a estos drones, en febrero se interceptó un número récord de más de 10.000 drones de ataque enemigos, principalmente de los modelos Shahed y Gerbera, según Defensa.
El comandante de un equipo de defensa antidrones, identificado como “Balu”, confirma que las defensas aéreas en la región de Zaporiyia han mejorado a pesar del aumento de los ataques enemigos. Ahora hay más equipos del lado ucraniano combatiendo drones, y al menos el suyo cuenta con suficientes drones interceptores, indica.
“Balu” muestra a DW drones interceptores y cuadricópteros utilizados para atacar drones rusos Shahed, Gerbera, Molniya y FPV. Un mapa del espacio aéreo aparece en tiempo real en una pantalla portátil. Varias capas de defensa son responsables de proteger el espacio aéreo sobre Zaporiyia y sus alrededores, explica: unidades de guerra electrónica, baterías antiaéreas, tripulaciones con drones interceptores y otros drones de combate, y fuerzas operativas móviles. De repente, el detector de drones “Dsyga” emite una alarma. “Balu” dice que ve en la pantalla un dron ruso Molniya siendo interceptado a 30 kilómetros de su posición.
“Gran parte de los drones ya no nos alcanzan; la mayoría ni siquiera llega a Zaporiyia. En cuanto aparecen en el frente, son derribados”, aseguró el comandante a DW. Su equipo aún no dispone de drones interceptores capaces de atacar a los drones Shahed, que vuelan a gran velocidad y reaccionan rápidamente. Sin embargo, ya se ha anunciado la producción en masa de esos drones interceptores. Y los pilotos de drones esperan nuevos métodos para destruir drones mediante tecnología de fibra óptica.
Según Ivan Fedorov, jefe de la administración regional de Zaporiyia, los rusos están utilizando drones de fibra óptica modernizados. “Tienen un alcance de hasta 35 kilómetros. Por lo tanto, el peligro para la población de las aldeas cercanas al frente, en la llamada zona gris, ha aumentado significativamente”, advierte.
Esto “devora” la vida pacífica en un radio de hasta 50 kilómetros alrededor del frente. Los drones, conectados a la estación terrestre mediante un cable de fibra óptica retráctil ultrafino, ofrecen transmisión de video sin interferencias y se consideran inmunes a la guerra electrónica.
La aldea de Mykhailo-Lukasheve se encuentra a entre 40 y 50 kilómetros del frente. Desde principios de año, ha sido atacada, principalmente por drones rusos Shahed. Más de 50 casas han sido destruidas parcial o totalmente. Muchas familias han huido.
“¡Hay un zumbido y silbido constante por todas partes! Sobre todo por la noche… Nunca habíamos tenido explosiones ni impactos como estos en nuestro pueblo”, cuenta a DW Ludmila Skrypnik, residente de Mykhailo-Lukasheve. Desde que un dron Shahed destruyó la casa de su vecino en febrero, duerme completamente vestida, siempre lista para refugiarse en el sótano.
Su vecina, Tetiana Vinnichenko, tiene un trabajo en la zona y no quiere irse de casa, pero es consciente de que vivir en esta “zona gris” se ha vuelto cada vez más peligroso. Muestra a DW una aplicación de radar local en su teléfono. En ella se aprecian varios drones hostiles en un radio de entre 10 y 30 kilómetros. La mujer está nerviosa porque sus hijos viven con sus familias a 15 kilómetros de distancia. “Los drones están buscando coches. No podemos ir a ver a nuestros hijos y nietos”, dice entre lágrimas, y añade: “Nuestra familia no ha celebrado nada juntos en dos años”.
Fuente: Deutsche Welle

