En Alemania, la Ley de Jornada Laboral establece, por norma general, un máximo de ocho horas de trabajo por día laborable, ampliable hasta un máximo de diez horas, siempre que se compense después las horas extras. Además, debe mediar un período de descanso de al menos once horas entre dos turnos.
Las asociaciones empresariales y los partidos conservadores, la Unión Demócrata Cristiana y su socia bávara, la Unión Social Cristiana (CDU/CSU), llevan tiempo reclamando una mayor flexibilidad en la jornada laboral. Rainer Dulger, presidente de la Asociación de Empleadores, hace referencia a la normativa europea, que permite una jornada laboral máxima semanal de 48 horas.
Las empresas de sectores con fluctuaciones estacionales, como el turismo o la hostelería, consideran que la normativa vigente es demasiado rígida. "La Ley de Jornada Laboral es de la época del fax y los teléfonos con marcador de disco. No contempla ni los ordenadores portátiles ni los horarios de las guarderías", dijo Dulger.
En su acuerdo de coalición, el bloque conservador CDU/CSU y el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) pactaron reformar dicha ley: ”En consonancia con la normativa europea sobre el tiempo de jornada laboral, queremos establecer la posibilidad de fijar un límite máximo de horas de trabajo semanal en lugar de diariamente. Se trata de una medida orientada, entre otros objetivos, a facilitar una mejor conciliación entre la vida familiar y la profesional".
Sin embargo, el SPD hubiera preferido mantener la ley sin cambios, pero tuvieron que aceptar los deseos de la CDU/CSU. Los socialdemócratas señalan que, en casos excepcionales, ya es posible realizar jornadas laborales más extensas en el sector sanitario, por ejemplo.
El canciller alemán, Friedrich Merz, desconocía que ya hay empresas que trabajan, por ejemplo, con turnos de doce horas y con el visto bueno del consejo de personal. Es el caso de la refinería de UPM, en Leuna, en el este de Alemania, que visitó el canciller en septiembre.
El supervisor de turno de UPM comentó ese día al respecto que se trata de un "excelente" modelo laboral repartido en tres días a la semana. Merz concluyó sobre la flexibilización de la Ley de Jornada Laboral que "trabajar más de ocho horas no es explotación. Al contrario, puede representar una gran oportunidad tanto para las empresas como para sus trabajadores, permitiéndoles una mayor flexibilidad en la gestión de sus horarios".
No obstante, el SPD y los sindicatos tienen sus dudas. El sindicato ver.di argumenta que unas jornadas laborales considerablemente más largas tendrían consecuencias para la salud de los trabajadores y perjudicarían a quienes tienen responsabilidades familiares. En determinados sectores, los empleados incluso podrían verse presionados a aceptar turnos más largos.
En junio de 2026, en el Ministerio Federal de Trabajo y Asuntos Sociales, dirigido entonces por Bärbel Bas, se elaboró un primer borrador para la reforma laboral, en el que se especificó que el cambio a un sistema de jornada laboral semanal solo debería ser posible si empleadores y sindicatos llegaban a un acuerdo sobre las condiciones laborales en un convenio colectivo. Además, deberían adoptar medidas para la protección de la salud e implementar un sistema electrónico para registrar las horas de trabajo.
La Unión (CDU/CSU) rechazó de inmediato dicho borrador, calificándolo de inaceptable, y, desde entonces, las negociaciones sobre la reforma laboral están paralizadas.
Friedrich Merz dejó entrever avances al respecto durante el Día de los Empleadores: "Es algo que, de hecho, ya debería haberse realizado. Creo que podemos llevarlo a cabo con relativa rapidez y lograr así la flexibilidad del mercado laboral”.
Sin embargo, queda por ver si el nuevo ministro federal de Trabajo, Alexander Schweitzer (SPD), comparte esa opinión. A principios de octubre, desde su propio partido surgió un documento sobre la reforma de la jornada laboral llamado "Autodeterminación en lugar de desregulación”. Se trata de siete páginas, firmadas por el grupo de trabajo sobre Asuntos Laborales del SPD, la organización socialdemócrata juvenil Jusos, el grupo 60plus y la sección de mujeres del SPD.
En el escrito exigen que en el futuro, empleadores y trabajadores decidan sobre la jornada laboral "de forma conjunta y consensuada". Argumentan que no responde al "espíritu de una reforma moderna de la legislación sobre la jornada laboral" si solo los jefes pueden determinar cuándo finaliza la jornada de los empleados.
Desde una perspectiva política, la cuestión clave aquí es cuánta flexibilidad puede tolerar el mundo laboral en el futuro y hasta qué punto el Estado debe proteger a los trabajadores.
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Fuente: Deutsche Welle
