De una “explosión de violencia” habló el canciller de Alemania, Friedrich Merz, en marzo, en el Parlamento alemán, y de que “una parte considerable de esta violencia proviene de grupos de inmigrantes en la República Federal de Alemania”. No es la primera vez que el canciller hace una afirmación de este tipo. Su Gobierno redujo el número de solicitudes de asilo en un 60 por ciento, según informó Merz en el otoño boreal de 2025. “Pero todavía tenemos este problema en el paisaje urbano”, señaló, y por eso, ahora se están llevando a cabo “deportaciones a gran escala”.
El bloque conservador Unión Demócrata Cristiana/Unión Social Cristiana (CDU/CSU) está bajo presión por los éxitos electorales del partido Alternativa para Alemania (AfD), en parte de extrema derecha, que llegó a obtener cerca de un 19 por ciento en los dos comicios regionales de este año, en Baden-Wurtemberg y Renania-Palatinado.
Al analizar los resultados electorales de AfD, Jens Spahn, jefe de la fracción de CDU/CSU en el Bundestag, habló de la vida cotidiana de los alemanes en una conferencia de gobiernos locales en Berlín a la que asistieron unos 200 alcaldes y administradores de distrito de la CDU y la CSU, así como otros representantes de gobiernos locales.
Spahn defendió los dichos de Merz: “Los mercados navideños parecen fortalezas, la situación en las estaciones centrales del ferrocarril, no solo en las grandes ciudades, también en los lugares públicos en ciudades medianas, ha cambiado. Hay hurtos en las tiendas y otros inconvenientes, no se puede fingir que la migración irregular no ha transformado el paisaje urbano”.
Un 48 por ciento de los alemanes se sienten inseguros en el espacio público, según una encuesta representativa del instituto de investigación de opinión Infratest dimap, de finales de 2025. En 2017 solo se sentía así un 23 por ciento. La sensación de seguridad en Alemania ha disminuido. Pero ¿volverá a aumentar con una política de asilo restrictiva?
Incluso los funcionarios locales más conservadores tienen una visión diferente. “Lo que más influye en la sensación subjetiva de seguridad de la gente en las ciudades no son los delitos graves, sino el comportamiento socialmente inapropiado de ciertos grupos”, declaró Thorsten Wünschmann, jefe de la Oficina de Orden Público de la ciudad de Hanau, estado de Hesse, en la conferencia en Berlín. Se trata de un comportamiento que “está muy por debajo del nivel de delitos o faltas, pero asusta a la gente en los espacios públicos”, explicó.
Wünschman se refiere con eso, entre otras cosas, a los drogadictos, a gente alcoholizada, mendigos agresivos y personas sin techo. También los inmuebles abandonados, la basura y la suciedad influyen en la imagen de las ciudades. Aunque sean solo algunas zonas o calles, eso se irradia a todo el paisaje urbano. Una apariencia descuidada del centro de la ciudad contribuye a aumentar la sensación de inseguridad y causa inquietud en la población, según el consenso general en la conferencia.
Rainer Wendt, jefe del sindicato de la Policía alemana, dijo en la conferencia en Berlín: “Viví cerca de Alexanderplatz durante mucho tiempo; cualquiera que se encuentre por las mañanas con trabajadores migrantes, en su mayoría de Europa del Este, o con sus pertenencias en las puertas, sabe de lo que hablo”.
El secretario de Estado parlamentario del Ministerio alemán del Interior, Christoph de Vries (CDU), se refirió a las bandas organizadas que ponen personas a mendigar cada mañana, por ejemplo, en distintos puntos de su ciudad, Hamburgo. La Oficina de Orden Público de Hamburgo los empezó a controlar regularmente, aclara De Vries: “No pasó mucho tiempo, y ya dejaron de venir”.
“Ahora la gente bloquea las entradas de los edificios donde viven para impedir que estas personas se inyecten, consuman o vendan drogas allí”, continuó De Vries.
Es una situación insostenible, dijo: “No puede ser que el espacio público sea ocupado por individuos marginales, y que los ciudadanos comunes ya no se atrevan a ir allí”. Muchas personas en Alemania también están atemorizadas por el creciente número de delitos graves. “A menudo se trata de criminalidad de origen extranjero, por ejemplo, del crimen organizado turco, cada vez más violento, más abierto y descarado, que recurre al uso de armas de fuego, granadas de mano y extorsión”, detalló.
En Alemania, la Policía actúa a nivel nacional y en cada estado federado. Los municipios, por otro lado, se encargan de las infracciones menores. Para ello, cuentan con sus propios cuerpos de seguridad, que forman parte de las Oficinas de Orden Público.
Thorsten Wünschmann, de la Oficina de Orden Público de Hanau, informó de experiencias positivas con agentes del servicio de orden público municipal: “A menudo conocen a la gente en la calle mejor que sus compañeros de la Policía de los estados federados”.
Para poder garantizar el orden en el espacio público, se necesita más personal, más tecnologías modernas de vigilancia y más dinero proveniente del Gobierno de Berlín y de los estados federados. La mayoría de los municipios, sin embargo, están altamente endeudados. En 2024 registraron un récord de déficit de casi 25.000 millones de euros, y en la primera mitad de 2025 se sumaron otros 20.000 millones a la deuda.
En el Bundestag se están debatiendo varias alternativas para fortalecer a las ciudades y municipios. La financiación para el desarrollo urbano aumentará de mil millones a 1.600 millones de euros.
Ahora, ese dinero también se podrá utilizar para financiar medidas de prevención del delito, con cambios en la planificación urbana para eliminar las “zonas del miedo”, áreas donde la gente se siente menos segura, especialmente al anochecer. También se financiarán proyectos de construcción para mejorar los espacios públicos y rehabilitar edificios vacíos.
Sin embargo, esto no será suficiente. Es fundamental hacer cumplir las normas, afirmó el alcalde de Saarbrücken, Uwe Conradt: “En la ciudad conviven diversos grupos. No se puede simplemente reconstruir las antiguas murallas y controlar quién entra en la ciudad. Por lo tanto, es necesario implementar un sistema de gestión”.
Fuente: Deutsche Welle

