Alemania busca culpables tras los disturbios de la Generación Z

Alemania busca culpables tras los disturbios de la Generación Z

Verdaderas batallas campales tuvieron lugar el sábado 31 de octubre de 2026 en el centro de Fráncfort del Meno hasta entrada la noche durante las protestasde la iniciativa "Gen Z regelt" (La Generación Z toma las riendas). Algunos manifestantes lanzaron piedras, botellas y artefactos incendiarios contra policías, bomberos y rescatistas. Además, saquearon y dañaron negocios. Más de 100 policías resultaron heridos, uno de ellos de gravedad.

También en ciudades como Colonia, Hamburgo y Berlín la situación escaló, luego de que en toda Alemania decenas de miles de jóvenes salieran a la calle a protestar, en su mayoría de manera pacífica. La iniciativa "Gen Z regelt" llamó a manifestarse para atraer la atención sobre los problemas y preocupaciones de la gente joven. Entre otras cosas, para exigir mejores posibilidades en la educación, alquileres de vivienda asequibles y más protección climática.

Tras los disturbios, el ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt (CSU), y el ministro del Interior del estado de Hesse, Roman Poseck (CDU), hicieron declaraciones al respecto. Según Poseck, la mayoría de las personas detenidas tiene la nacionalidad alemana, pero añadió: "Este grupo de estaba compuesto mayoritariamente por gente de origen migrante". Por su parte, Dobrindt afirmó: "Hubo manifestaciones pacíficas que, al caer la tarde, fueron tomadas por grupos de extrema izquierda violentos y alborotadores de origen migrante".

Con ello, ambos políticos conservadores han avivado un debate político, en cuyo centro están la violencia y la persecución penal. Pero también la migración, la integración y la cuestión de si todavía debe aludirse a nietos y bisnietos de inmigrantes como personas "con origen migratorio". A eso se suma la pregunta de si conceptos como "migrantes caóticos" realmente definen el problema, o más bien refuerzan prejuicios. A todo esto, las preocupaciones de la Generación Z por su futuro podrían quedar opacadas por estos temas.

El canciller alemán, Friedrich Merz (CDU), expresó abiertamente su respaldo a las declaraciones del ministro del Interior, que se basan "en las observaciones de las autoridades investigadoras y de los equipos de intervención sobre el terreno", señaló su portavoz, Stefan Kornelius. Además, coinciden "con el material gráfico que muchos han visto".

El lunes 2 de noviembre por la noche, Merz anunció medidas contundentes contra los alborotadores. "La violencia no tiene cabida en nuestras calles, y mi gobierno no mostrará ninguna tolerancia al respecto", afirmó Merz durante un acto interno del partido democristiano CDU en Berlín. "Quien ataca a policías y fuerzas de seguridad, y saquea comercios, atenta contra nuestra libertad, se burla de la sociedad y de los intereses legítimos de los jóvenes".

Por su parte, el ministro de Defensa, el socialdemócrata Boris Pistorius, replicó: "¿Son personas que viven en Alemania desde la tercera generación y que tienen la nacionalidad alemana? ¿Cuándo dejamos de hacer este tipo de distinciones?", objetó. "Creo que esto nos lleva en la dirección equivocada".

La comisionada del Gobierno Federal para la Integración, Natalie Pawlik, del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) también se ha pronunciado al respecto. "Atribuir siempre de inmediato tales actos de violencia a los entornos de origen migrante resulta demasiado simplista", declaró Pawlik en una entrevista con el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung. "Y es que las generalizaciones que señalan a todo un colectivo afectan también a personas con trasfondo migratorio que se manifestaron pacíficamente, o que incluso participaron en las labores de respuesta como miembros de la Policía o de los servicios de emergencia".

"Al mismo tiempo, no deben eludirse cuestiones difíciles sobre la falta de perspectivas, experiencias de exclusión o posibles problemas de integración", señaló Pawlik.

La ministra de Educación, Karin Prien (CDU) dijo a la emisora Deutschlandfunk que no se trata de avivar resentimientos, sino más bien de observar la realidad: "Si los autores provienen de entornos de inmigración, eso debe preocuparnos", afirmó.

Según la Oficina Federal de Estadística, alrededor del 31 por ciento a la población alemana tiene raíces migratorias. Esa cifra es mayor en varias grandes ciudades. En Fráncfort del Meno, más de uno de cada dos habitantes tiene una historia migratoria. Según Prien, cabe preguntarse por qué la integración tiene menos éxito en algunos grupos de inmigrantes que en otros. El verdadero desafío consiste en facilitar la participación social y evitar la formación de mundos paralelos, señaló.

El ministro del Interior de Hesse planteó la posibilidad de prohibir futuras "protestas de la Generación Z". En cuanto a las manifestaciones anunciadas para el 20 de noviembre, Poseck señaló que, si bien el derecho de reunión es un bien fundamental, "el carácter pacífico" resulta igualmente esencial. A su juicio, durante las manifestaciones ya se produjeron "ataques masivos" contra la Policía. "Los organizadores no tienen el control de estas concentraciones", advirtió.

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Pero los organizadores de las protestas rechazan esas acusaciones. Dijeron que se habían distanciado de inmediato de los disturbios. El Ministerio Federal de Familia ha anunciado ahora que la ministra Prien se reunirá esta misma semana con representantes de la Conferencia Federal de Estudiantes y del Sindicato de Educación y Ciencia (GEW) para intercambiar puntos de vista.

La propia Prien hizo un llamamiento a tener más en cuenta los intereses de los jóvenes. "Estos son precisamente los debates que debemos abordar ahora y que los jóvenes reclaman con toda razón", declaró en la cadena RBB.

Fuente: Deutsche Welle

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