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Las Renovables y la Reducción al Absurdo por Edward Veras

EDWAR VERASARTICULO DE OPINIÓN POR EDWARD VERAS . El Autor es profesor universitario y reside en Santo Domingo.

Las Renovables y la Reducción al Absurdo

Los países desarrollados fomentan el uso de medios renovables para la producción de energía, como una forma de mitigar el impacto económico en que se incurre al producir o importar derivados del petróleo para el mismo fin. Por otro lado, la producción de energía “limpia” como parte del parque de generación, reduce notablemente la emisión de gases que crea el efecto invernadero, contribuyendo así a la preservación del medio ambiente.

En ese sentido, el Estado Dominicano se abocó en el año 2007 a emitir la ley 57-07 o Ley de Incentivo a la Producción de Energía por Medios Renovables. La misma buscaba reducir las cargas impositivas a las empresas y personas físicas que instalen equipos de producción de energía por medios renovables y con ello estimular el autoabastecimiento, reducir la dependencia del consumo de combustibles fósiles y mitigar el impacto ambiental en los procesos industriales, empresariales y domésticos.

El déficit fiscal acumulado desde 2007 hasta el año 2012, estimado en unos 205 mil millones de pesos dominicanos (8% del PIB), condujo al Estado a emitir la ley 253-12 o Ley de Reforma Tributaria en noviembre de 2012. Este paquetazo, como comúnmente se le llama, eliminó los artículos 10 y 23 de la ley 57-07 que eximía del pago del Impuesto Sobre la Renta ISR a las ganancias que obtenían las personas físicas o jurídicas al dedicarse al negocio de la producción de energía por medios renovables. La misma reforma redujo de un 75 a un 40% la tasa del crédito fiscal que recibían los solicitantes como descuento del ISR, a la compra de equipos e indumentarias usados para la actividad detallada anteriormente.

Estas medidas tributarias representaron una puñalada trapera a la garantía jurídica que debe exhibir un Estado al proponer una regla de juego para una actividad en particular. Por igual, la actitud gubernamental generó incertidumbre y desasosiego en aquellos que ya habrían apostado a la reducción de la dependencia de los derivados de petróleo. Por igual, el hambre fiscal mostrada por el Gobierno central en esa reforma, echó a un lado los deseos de la nación de poseer una legislación que garantice en cierta medida la preservación del medio ambiente y los recursos naturales, en los procesos de generación de energía.

El pasado 26 de noviembre de 2015 se genera una denuncia por parte de organizaciones representadas en el Pacto Eléctrico que luchan por el cambio climático y promotores del uso de medios renovables para la producción de energía, en torno a la negativa o veto que presentan los entes gubernamentales en la inclusión de los temas de incentivo al uso de las energías renovables en el país, en la justa. Culparon por demás a entidades públicas de obstaculizar los permisos de explotación de más de una decena de proyectos vinculados al uso de medios de energía renovable, en franca violación a los artículos 45 al 49 de la Ley 125 – 01, en torno a las concesiones de obras eléctricas.

Por igual, criticaron la cruzada carbonera del gobierno, renegando la apuesta por el uso de energía limpia para el desarrollo nacional. Esta obsesión por el uso del carbón se ha visto señalada por organismos mundiales defensores del medio ambiente, los destapes de contratos oscuros, cuestionables fuentes de financiamientos y sobrevaluaciones de los costos de instalaciones de las centrales sobrepasando en más de un 100% a las valoraciones establecidas en estadísticas internacionales.

A todo esto se suma la propuesta que hiciera el director ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía CNE en su carta DESP-CNE-00003-2016, de fecha 05 de enero de 2016, al Poder Ejecutivo para la reformulación del Reglamento de Programa de Medición Neta, para aquellas personas físicas y jurídicas que por el uso de medios renovables, coloquen en la red de distribución los excedentes de energía eléctrica. Este aduce el hecho de que las empresas de distribución han reflejado una pérdida durante el año 2015 de unos 3.57 millones de Dólares, debido a la diferencia existente entre el precio de compra de los excedentes mencionados, respecto a los precios del Mercado Eléctrico Mayorista.

Vale la pena recordar que el propio reglamento de medición neta dice que el precio de compra de los excedentes, es el precio del KWH fijado por la Superintendencia de Electricidad SIE en el nivel más bajo de la tarifa subsidiada. Ante la baja del petróleo en el mercado internacional, la misma carta demuestra que el precio de la energía en el mercado minorista está muy por encima, en sus distintas escalas que el costo promedio al cual adquieren el insumo las EDES sumado al Valor Agregado de Distribución VAD.

La fiebre no está en la Sabana!!!. Si el Gobierno a través de la SIE hubiese indexado la reducción de costos de los precios del petróleo como insumo a la producción de energía a la tarifa de los usuarios regulados o finales durante todo el 2014 y 2015, por igual hubiese disminuido el precio de venta de los excedentes de los “autoproductores” que suplen la red con energía producida a través de mecanismos limpios y esas “pérdidas” que dicen tener las EDES no serían tal.

Económicamente resultaría injusto que las EDES paguen un precio más bajo por el KWH excedente del autoproductor, que el precio al que el mismo ente lo compra en el proceso reverso. Es como si dos vendedores de limones paralelos en un mercado agrícola, se suplan entre sí ante aumentos de la demanda y/o reducciones del mayorista y quieran cederlo a un precio y luego recibirlo a otro más bajo. Lo extraño del caso y genera suspicacia es que la propuesta sea emitida desde la CNE en defensa de los flujos de caja de las EDES y no colocándose, como debiera ser su rol, del lado de la defensa de los incentivos que prevé la ley 57-07 y los reglamentos emitidos para la promoción de medios alternativos de energía y preservación del medio ambiente.

La eficiencia de las EDES debe ser gestionada de otra forma, aumentando los niveles de cobranza y mejorando sus procesos administrativos, y no lesionando la buena voluntad de las leyes y reglamentos que contribuyen al desarrollo sostenible de los procesos domésticos, comerciales e industriales, cónsonos con la preservación del medio ambiente y el efectivo uso de los recursos naturales.

La fiebre no está en la Sábana!!!!

POR EDWARD VERAS

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