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La Caravana de los Blindados. Por Edward Veras

EDWAR VERAS

ARTICULO DE OPINIÓN POR EDWARD VERAS. El Autor es profesor  universitario y reside en Santo Domingo.

La Caravana de los Blindados.

La historia conoce de Erwin Rommel como el más famoso mariscal de campo alemán. Este se agenció  título de “El Zorro del Desierto” a cargo del Deutsches Afrika Korps al hacer retroceder los ejércitos de la Commonwealth por todo el norte de África hasta el mar rojo. Algunos le llamaban “El Centauro del Siglo 20”, al usar el espacio entre la torreta y el cañón de su Mk Grantz, mientras trazaba estrategias en pleno campo de batalla. Rommel, tenía la habilidad de enfrentar una columna de 600 tanques británicos y entre la confusión del calor, la arena y la sed, mostraba la superioridad de su disminuida 21va división Panzer.

Prácticas más recientes muestran el uso de vehículos blindados como muestra de la opulencia, capacidad de movilización y hasta de intimidación hacia la población civil. En términos más llanos, la “Jeepeta” como comúnmente se le conoce al vehículo suburbano de mayor tracción y alto consumo de combustible, se ha convertido en el símbolo preferencial para enrostrar todo el poder del uso de recursos públicos hacia aquellos “ciudadanos de a pie” a los que la suerte por un lado y mala gestión acumulada de 172 años de historia, han mantenido en la ignominia desigualdad social.

En el pleno de esta campaña electoral, las huestes gubernamentales han mostrado su poderosa capacidad de movilización de vehículos blindados, contándose entre ellos cientos destinados al uso de instituciones públicas, otros fruto de contribuciones de amigos que usan los diferenciales de sus jugosos contratos para beneficiar a la causa reeleccionista. Los menos, propiedad de los funcionarios que muestran lo ganancioso de sus emolumentos frente al tren gubernamental.

La columna de Jeepetas desfila por los angostas carreteras y maltrechos caminos que unen los pueblos de las tres grandes regiones del país. Agitando el calor que se teje entre la guasábara y la bayahonda en el olvidado sur lejano, tal como si fuera la idea de un guion de National Geographic, seres humanos postrados en la carretera claman por agua para usos domésticos y agrícolas, mientras los blindados les muestran sus vistosas carrozas con el colorido uso del poder y enormes aparatos emisores de ruido, gases y otras molestias.

El ciudadano presidente está tirado calle al medio, como diría el guapo aquel. Se le vió en San Cristóbal, debajo de fuerte aguacero bajo el amarillo de su capa impermeable, como si faltaran las estrellas moradas suficientes para el conteo de la noche fatídica de mayo. Algún compadre comentó: “pero si tiene el 70% ¿por qué se moja?” La verdad y en eso el mandatario tiene razón, los votos deben buscarlos debajo de las piedras ya que en los barrios y en los pueblos la gente solo les muestra la señal del rechazo.

El decisivo y electoralmente complicado Santiago de los Caballeros el más valiente de las Américas, presenció la “caravana móvil”. Decenas de cientos de blindados desfilaron por la Autopista Duarte desde Santo Domingo. Los vieron cruzar por el peaje y al igual que en la semana anterior, se frotaron las manos las gasolineras que poseen contratos con las entidades públicas y privadas que financian el caravaneo del reeleccionismo. Hicieron su agosto en febrero, solo si vendieron al contado.

La vergüenza ajena nos invadió en el este del país. Un titular dominical comparó las disminuidas multitudes postradas en las esquinas con eventos similares en procesos anteriores. Recordé al narrador de béisbol cibaeño: “pena deben de dar”. El mabí seibano no tuvo la suerte esta vez de recibir la visita sorpresa. Me cuentan que el ciudadano placa 01 no se detuvo. Solo cruzó, como lo hace el viento que entra y sale desapercibido, dejando el amargo sabor de quien espera algo mejor.

Al igual que Rommel en el África ardiente, la astucia y la buena estrategia deben vencer al derroche, a la corrupción, al uso abusivo de medios y a esa columna de blindados que se mueven de un lado a otro en el país. La oposición política, representada en el Lic. Luís Abinader posee la valentía para enfrentar al ejercito de los enyipetados, que ufanados en su burbuja mediática aun no despiertan del sueño y se les ha hecho tarde para ablandar sus habichuelas.

El pueblo se siente hastiado y burlado al presenciar tan burda demostración del poderío y empuje reeleccionista. Los últimos sondeos de percepción dicen un fuerte ¡Basta Ya!, y exigen nuevas caras que representen el cambio en la República Dominicana.

POR EDWARD VERAS

El Autor es profesor  universitario y reside en Santo Domingo.

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