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El reparto de privilegios irritantes por Arismendi Díaz Santana

Cuando funcionarios VIP se auto asignan cuatro pensiones por 1,074,750 al mes, los dominicanos de segunda y tercera categoría tenemos que pagar impuestos por 279 millones para sostener ese privilegio vitalicio.  

Los cuatro ya están recibiendo 1,074,750 mensual, monto que multiplicado por 13 pagos durante 20 años, llega a la friolera de 279,435,000. Sólo en este caso, existe un déficit en contra del Estado de 246,435,000.


Por  Arismendi Díaz Santana

Se trata de la reiteración de una falencia irritante y altamente costosa para el país, y sobre todo, para los contribuyentes. Pero no podemos dejar de analizar el costo económico y social de las prestaciones y pensiones auto asignadas por funcionarios privilegiados, al calor de un sistema de reparto hecho a la medida.

Esta vez corresponde a los ex directivos de la Junta Central Electoral (JCE), una de las instituciones que, al margen de la Ley 87-01, decidió auto excluirse del nuevo sistema de seguridad social, y mantener y reforzar su propio plan de pensiones de reparto.

Según lo publicado por Diario Libre, cuatro ciudadanos de primera (VIP), recibieron prestaciones por un monto de RD$23,263,771, por entre 14 y 10  años de servicios en la JCE, jugosas vacaciones y pensiones vitalicias.

Lógicamente, se trata de un privilegio inconstitucional ya que la inmensa mayoría de los servidores públicos no reciben ninguna prestación al finalizar su función. Pero otros si, con el agravante de que las condiciones para calificar, así como los montos, se los asignan ellos mismos, en reglamentos hechos a la medida. ¡Que vivan las autonomías!

Las “prestaciones” son “gastos pasajeros”, ya que son privilegios no recurrentes. No ocurre lo mismo, sin embargo, con las pensiones, que son vitalicias, y terminan gravitando groseramente sobre las espaldas de los ciudadanos de segunda y tercera categoría, que pagamos los impuestos para sostener esos privilegios, y canonjías, como diría Silvio Herasme Peña.

Los privilegios de minorías se traducen en privaciones para las mayorías

¿Cuánto aportaron al plan de reparto estos cuatro ciudadanos VIP? Si asumimos el último salario, y que el aporte fue el 12%, su contribución total sólo ascendió a 21,560,000. Siendo generosos aceptemos que esa cuenta llegó a unos 33 millones, incluyendo los intereses devengados. En realidad su aporte se quedó en 14.4 millones ya que la JCE puso unos 7.1 millones como empleador.

Sin embargo, los cuatro ya están recibiendo 1,074,750 mensual, monto que multiplicado por 13 pagos durante 20 años, llega a la friolera de 279,435,000. Sólo en este caso, existe un déficit en contra del Estado de 246,435,000.

Pero los privilegios no terminan ahí, porque el reglamento dispone una pensión de sobrevivencia de por no menos de 200,000 mensual. Todo ese déficit, y por sólo cuatro VIP de los miles que existen y existirán, lo pagará religiosamente toda la gente de segunda y tercera categoría.

No hay que ser un matemático, ni mucho menos un experto en seguridad social, para  concluir que mientras impere tanta desigualdad social y sistemas de repartos como esos, es aritméticamente imposible, garantizar seguridad social para todos. Los privilegios de minorías se traducen en privaciones para las mayorías.

¿Por qué se insiste en negarles una mísera pensión de 5,117 pesos a miles de ex trabajadores cañeros, mientras se prohíjan tales privilegios? ¿Cómo explicar que el  propio Estado congele por más de una década la pensión mínima a 100,000 indigentes, mientras los VIP se auto asignan pensiones 62 veces mayores?

Aquí viene la pregunta del millón, ¿cómo es posible que en un Estado de derecho, que pregona la igualdad de oportunidades y la solidaridad social, se propicie y acepte, soluciones tan desiguales?

¿Cómo explicar que mentes lúcidas y profesionales honestos, defiendan un sistema de pensión que, al menos en nuestro país, lo único que reparte son privilegios para unos pocos, y deudas millonarias e inmanejables para las presentes y futuras generaciones?

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